jueves, septiembre 28, 2006

Mustang Convertible I

En vida siempre hay acontecimientos que marcan, que se quedan grabados en lo más profundo de psique humana y como tal determinan algunas acciones futuras.
Crecí entre carros, me hice aficionada a ellos desde la tierna edad de tres años cuando los preferia sobre las muñecas, pero no fue sino hasta la edad de seis años cuando vi la más clara visión de perfección en la planta de ensamblaje ubicada en Cuahutitlán de la Ford Motor Compañy, al asistir en el Open House a la exhibición de los comerciales de esta empresa a lo largo del mundo y al final de la presentación las luces se fueron se empezó a entonar la canción de Pretty Woman y apareció la imagen del nuevo mustang 1991 color rojo convertible entre humo. Recuerdo no haber podido contener las lagrimas que se despizando al compas de la canción por mis mejillas ante tan esplendorosa visión de una creación humana. A partir de ese momento sin darme cuenta me enamore.
Desde ese momento hasta ahora mi vida ha dado muchas vueltas, he cambiado la visión predestianda que tenía de mi vida, la carrera, la forma de pensar apolítica y areligiosa, he cambiado la castidad de mi comportamiento, pero la respuesta la pregunta ¿cuál es tu carro favorito? se ha mantenido constante: FORD MUSTANG CONVERTIBLE COLOR ROJO 68.
Conoci el primer amor entre mustangs, no hubo decepción que no curara el aire en la cara a una considerable velocidad en el asiento del copiloto de uno, el mejor día por mucho fuero cuando aprendi a manejar en uno, producto de suspiros y sonrisas al verlos circular por las calles.
Es mi símbolo de libertad.
Además de ser el motivo por el cual se pudo consolidar una estupenda relacion de amistad de más de ocho años con el mejor de mis mejores amigos

miércoles, septiembre 20, 2006

contrucciones y decostrucciones

"Por que hay fantasias
lejanas
que se hacen mundos
reales"
S. B.
La vida diaria exige tanta responsabilidad que uno termina buscando un escape a ella sublimandose en fantasias o en la [de]costrucción de realidad parelas ubicandolas en el tiempo y el espacio de los mitos.
Es así como una estudiante de Historia cualquiera puede ocultar ser una caperucita posmoderna que esperó a SU lindo lobito cuando le dio por salir huyendo con la abuela mientras decidía arrojar los conflictos existenciales al armario e ironicamente vivir la realidad junto a su caperucita posmoderna el tiempo que esta dura. Por que aunque ambos saben que esta historia se realiza en un espacio-tiempo mitológico que trasciende dimenciones desconocida y miles y miles de kilometros, que se pierde en los pensamientos con mirada al mediterraneo y a Coyoacán respectivamente. En este momento pueden viajar juntos a los bosques (jardines) de Mogador olvidando al mundo.
Al final esta es una historia real que aprovecha cualquier oportunidad para saltar la delgada linea que hay entre esta y la fantasia, viajando de un lado a otro en busca de llenar espacios y evadir responsabilidades

domingo, septiembre 17, 2006

serpiente

"Una lengua aguda es el único instrumento de corte que se afila por el uso constante"
Irving, Washington
Los símbolos se crean en el momento en que el hombre dota a las cosas de un significado, siendo este el medio por el cual el hombre es capáz de captar y comunicar lo sagrado.

La serpiente en particular es un símbolo muy viejo que a pasado a tener diferentes significados dependiendo del horizonte cultural.
Fue un ser témido, incomprensible, extraño. Su mirada paralizadora, su veneno fatal. Como animal terrestre llegaría a convertirse en divinidad portadora de fuerzas de regeneración sexual. Por su forma y movimientos sugiere la virilidad del pene, por tanto participa en tantos ritos fálicos y al mismo tiempo es parte de la significación de la líbido sexual atribuída por Jung al simbolismo animal.

En el mito crisitiano la serpiente es la que engaña al hombre con su candor y en aquella situación le debemos la condición peculiar de la mujer. Este símbolo en el marco apocalíptico no tiene el mismo significado, recogiendo las imagenes bíblicas (cap. 3 Génesis versículo 14) la tradición divina la interpreta como la representación del mal. El combate contra la serpiente, se convierte en a lucha contra el diablo

Relacionada tanto con las condición lunar, como con la condición femenina, al vivir bajo la tierra y enroscada en si misma la serpiente detenta los secretos de la muerte. Por que es ahí donde van los muertos y es de ahí de donde surge de nuevo la vida. Conoce los secretos de la muerte, pero por esa semilla que fructificadora posee los secretos de la vida. Como la serpiente muda de piel y cambia de ser, ella misma esta como singular guardiana de la perenidad ancestral. Por lo general benévola y útil.

Creatura subterranea, llegada de las profundidades para llegar al hombre. Según la psicología es la manifestación del inconciente colectivo asociado a la trascendencia. Para el psicoanálisis la imagen del animal, es decir, la personificación de todas las tendencias psicológicas femeninas de la psique humana, por lo tanto garantiza en la más ortodoxa Jungüiana la mediación entre dos formas de existencia. La figura de la serpiente aparece con mayor frecuencia a partir del momento en que se comienza a producir un proceso de individualización que permiter a Jung dar esa interpretación.

Es así como la actitud serpentezca en la actualidad que muchas personas adquirimos con el paso del tiempo tiene mucho de las reminiciencias de la interpretación hecha por otras culturas

lunes, septiembre 11, 2006

Un libertino en un funeral o Elementos de axiología:

El ambiente era seco y muy caluroso. El sol inclemente, se filtraba entre la concurrencia de dolientes para estrellarse impúdico sobre los paños negros con los que tristemente se ataviaban. Yo me senté en una jardinera que se alzaba frente a la puerta del recinto donde lloraban las hermosas hijas a su padre muerto.
No sabía qué hacer sino mirar y mirar las tibias lágrimas correr por el pálido rostro de la más esplendorosa visión femenina que hacía años no contemplaba. La pérdida del ser humano que yacía en el interior del cofre apenas me dolía, casi nada, si acaso, me provocaba una ligera comezón en el alma.
En cambio, las voluptuosas formas de la joven me provocaban mil explosiones emocionales en el espíritu. Apenas tuve fuerzas para controlarme y no saltar a besar sus labios de fresa. La veía llorar y a cada momento me parecía más hermosa, inmersa en su desesperación.
No se si fue el peso de mis ojos, pero el hecho fue que se levantó y salió caminando con cierta prisa, entonces ya no pude más, miraba sus caderas balancearse de un lado a otro, con un dulce ritmo que embelesaba todos mis sentidos. Me levanté y la primera reacción fue ir tras de ella; mis piernas se movían solas; pero gracias a no sé qué extraño hada, un pensamiento pasó frente a mis ojos con la velocidad de un rayo: me mostraba las consecuencias que posiblemente acarrearían mis acciones. Reuní toda la voluntad que pude y entonces me detuve; di media vuelta y salí de la casa apresuradamente, tal como lo haría un asesino que se aleja de la escena del crimen al escuchar las sirenas de la justicia.
Unos momentos después, tal vez dos horas o dos milenios, partió el cortejo fúnebre hacia la iglesia. El sol, más impúdico que yo todavía, no dejaba de centellear, y entonces le tuve mucha envidia, pues lo veía saborear lánguidamente con su lengua luminosa el pecho y las nalgas de la muy bella ¡tanto como puede serlo una mujer en un día!
Caminábamos pues y yo me sentía flotando en la pesada y abrasante atmósfera del infierno, hasta que llegamos a la iglesia. Entramos, lo único en lo que pensaba era en sentarme en un lugar apropiado desde el cual pudiera observar los movimientos de mi ahora ya tan amada criatura. El sermón fue para mí un conjunto de sonidos inarticulados e ininteligibles. Yo sólo quería mirarla, pensaba en besarla, en hacerle el amor una y mil veces; ¡Ah! si las imágenes y las estatuas del templo hubieran conocido mis pensamientos, no creo que me hubieran seguido sonriendo con al suavidad y dulzura; me habrían estrellado la cabeza con las manos de piedra, o al menos eso hubiera hecho yo en su lugar. Sin embargo he aquí las cosas: yo soy un pecador, una escoria despreciable carente de moral o de principios éticos de cualquier índole, pero soy de carne y hueso, y aquellas sólo de fría piedra jajajajajajajajajajajajajaja
Acto seguido nos encaminamos al cementerio. El camino era rústico, de piedra y arena, y el aire se llenaba de polvo a medida que los dolientes avanzaban como un rebaño de vacas. Yo me las ingenié para caminar al lado de mi princesa. Al fin llegamos y una huerta de centenares de cruces ofrecía un humilde y desamparado espectáculo a nuestros ojos. Caminamos por un estrecho sendero detrás del ataúd metálico, y después de unos cuantos pasos llegamos a la fosa. Mi dulce ninfa se sentó sobre una losa, y yo me deslicé hacia ella con sigiloso y circunspecto caminar. Una resbaladiza serpiente no lo hubiera hecho mejor.
Me senté junto a ella y mi cuerpo gozó de su divino contacto, en el codo, en un costado de la rodilla. Ni siquiera me notó. Esto era todo un éxito, pues no quería que me notara; no quería que nadie me viera gozando de tan extraño placer. Mi rostro me hizo traición por un momento y sonreí triunfante. Le miré el rostro, estaba cabizbaja, apoyando la frente sobre la mano; tenía los ojos perdidos, parecía en trance, y las lágrimas no dejaban de afluir; una de ellas temblaba indefensa en las pestañas; deseaba beberla.
¡Que las lágrimas no dejen de brotar! pues gran parte de la magia desaparecerá con ellas. Ahora me doy cuenta de que parte de mi goce se derramaba del pecado mismo. Era un estado de lujuria y placer ante la infame violación de los principios morales; todos mis demonios se regodeaban en la abyección de mis pecados. Pero nadie notaba tan horripilantes pensamientos; el sol seguía brillando...
Al fin, unos cuantos hombres vigorosos cubrieron al muerto de tierra y todos nos marchamos; yo no pude seguir mirando a mi diva, mi dulce, amada y rubia imagen femenina se apartó del lugar, en un vulgar coche blanco.
Me quedé ahí un momento, como clavado en el suelo, gustando todavía el dulzor de mis sucios pensamientos. Cuando recuperé la conciencia de mí mismo, caminaba al lado de algún oscuro personaje, y mi cuerpo olía a polvo, almizcle y azufre....
FIN

X. D.

Fantasias por metro

Era tarde y después de un largo día de arte y café entre al metro sin más en la cabeza que la fija idea de llegar a casa. La gente cansada se veía con ansias de llegar a sus destinos, pasaban mirando al infinito.
Al llegar el tren subí al vagón con donaire, encendí el reproductor de mp3, me coloque los audífonos y la música empezó a circular a través de mi cuerpo, entre el murmullo de la gente a mi alrededor se abrió la puerta en la siguiente estación y fue ahí donde apareció creo que con más gente, la verdad yo solo lo vi a él, playera de manga larga roja, jeans, tenis gris oscuro, mochila gris y audífonos, creo que fue esa la razón por la que nos entendimos en un tímido y mudo lenguaje de gestos. Se recargo desganado en la pared enfrente de mi, permitiendo que nuestras miradas coincidieran repetidas veces combinadas con tiernas sonrisas, la gente que deseaba atravesar hacía que nosotros nos moviéramos, pero era un pretexto para voltear a vernos y hacer un gesto solidario por la interrupción. Te empeñabas en buscar algo y lo encontraste, un paquete de cuatro chicles trident de hierbabuena, el cual me ofreciste y producto de un extraño impulso acepte, te sonreí viendo tus ojos y cruzando nuestra primera palabra: Gracias.
Las palabras después de eso sobraron, me acerque y te acercaste, nos fundimos en un beso, que dio paso a muchos más, nuestros ojos sentían el deseo de ir más allá de lo permitido por la sociedad, tomaste mi mano dando un pequeño tiron y bajamos en la siguiente estación. Salimos de la estación a una calle con aire y lluvia inclemente, pero poco importaba en esos momentos, caminamos un par de calles hasta ver un hotel de paso que nos sirvió de morada sin dudarlo. Llegamos al cuarto, nos besamos, las manos empezaron a recorrer el cuerpo, la ropa empezó a sobrar, los audífonos salieron volando entre su playera roja y mi ´desesperación. Casí perdí el sentido cuando mi vestido se desvanecio bajo su mirar, pero lo hizo practico y lentamente bajo la cremallera deslizándolo suavemente quedando frente a ti completamente expuesta.
Te pregunte si te gustaba lo que mirabas y sonreíste, me tomaste entre tus brazos y caí en la cama entre apasionados besos. Tus jeans no duraron mucho, los cuales salieron con todo y bóxer, que dicho sea de paso nos dejo en una amplia cama desnudos. Todo parecía obvio, el paso siguiente era previsible, pero nuestras miradas se volvieron a topar para reconocerse. . .

Una voz se escucho a lo lejos, por un momento creí que era el mozo del hotel que decía que el tiempo se había acabado, que el placer debía terminar, pero cual fue mi sorpresa al descubrir que lo que la voz del techo anunciaba era la llegada del metro a la ultima estación, impidiendo seguir soñando, bajamos hombro con hombro. Te quitaste un audífono y yo me limite a decirte ADIOS. Puede que para ti haya sido un coqueteo cualquiera, pero por un momento fuiste para mi el amor de una noche, reviviste en mi el deseo hacia el otro al ritmo del tango y salsa.

Juego de habitación

Solo por que usted lo pide gentil caballero, en esta noche que suele ser el cobijo de los amantes reciba un beso, que podrá colocar en cualquier parte de su cuerpo siempre y cuando esa parte de su cuerpo al recibirlo pueda acceder a tener un placer mayor. Por que el beso generalmente es solo un comienzo, el inicio de una atracción. La forma mas simple en la que dos cuerpos expresan el deseo que los embarga, pero después de la unión que tienen los labios con la piel, después de generar esa sensación de calor provocada por el aliento, le siguen las manos, esas manos que pasan por el cuerpo dibujando su silueta, ejerciendo presión para hacerse notar, pero nunca para lastimar.
Partiremos del supuesto que el beso comenzó en la boca y que después de que dos pares de labios se fundieron, los labios empezaron a descender, besando cada parte del cuerpo deteniéndose cuidadosamente en las partes más sensibles, para poder ser rosadas con la lengua. En especial donde se hacen pliegues en la piel por ser los lugares que mayor sensibilidad tienen. La boca va en dirección al sur como las aves en invierno, en busca de refugio, de calor. Del calor que se genera entre dos cuerpos cuando poco a poco se van excitando; cuando el corazón acelerado quiere casi del pecho salir y poseer al otro ser un instante, sin mayor contratiempo, sin pensar en el tiempo, pero se detiene, por que sabe que su espera tendrá recompensas, que el aguardar un poco más de tiempo tendrá como resultado que el deseo siga creciendo, que la adrenalina siga fluyendo, inundando cada recoveco del cuerpo, provocando escalofríos, por que cada pensamiento desemboca en poseer, en tomar de forma precipitada que no es lo mismo que violenta al otro.
Pero ¿qué pasa con las manos? Ellas van presionando con la yemas de los dedos las mejillas, bajan lentamente al pecho, si, deciden detenerse un momento en el pecho y acariciarlo, cerrar los ojos para percibir en su totalidad el conjunto de músculos, en su particularidad cada marca, cada centímetro que forma parte de un todo, pero que al mantener los ojos cerrados las manos se convierten en la vista, es entonces cuando el imaginario se hace presente en esta relación, materializando nuestro deseos; se percibe lo que uno en su inconsciente y guardado en la vida cotidiana quiere percibir. Las manos comienzan a descender pasando por el ombligo, ese que se dice ser la mitad del cuerpo, pero ¿qué es la mitad de cuerpo en esos momentos? Ó ¿de que cuerpo estamos hablando?, por que en ese momento se podría decir que el otro es la mitad que nos complementa, que la mitad es aquel en que las formas se unen embonando perfectamente cóncavo y convexo, formando un solo ser. Bajo esta forma el ombligo solo es una parte más que acariciar, en la que pueden juguetear un momento los dedos y se puede recorrer con la lengua dibujando su forma, delineando sus pliegues.