miércoles, agosto 10, 2016

Cuanto hemos perdido

 9 meses después del fatidico atentado terrorista perpetrado en la tranquilidad de una noche Parisina de otoño es evidente que muchas cosas han cambiado aqui y hemos perdido otras tantas que dificilmente recuperaremos proximamente.
Después del atentado de noviembre, vivimos en una tensa calma, desconfinando de todo aquel que esta a nuestro alrededor y por mas que uno evite meter a todos en el mismo saco, de vez en cuando se vuelve muy dificil.
La noche del atentado, yo salí des trabajo a las 7.30 pm, a una calle del Bataclan, tome el metro, era una noche especialmente agradable para la época, de hecho tuvimos un invierno atipicamente caluroso y todavía los restaurantes consevaban las terrazas, en las cuales todavia era agradable disfrutar de una copa. En mi camino a casa nada podría haberme hecho pensar que algo cambiara la tranquilidad con la que yo aprendí a vivir a partir de que me mude a Paris.
Un día después, es decir el domingo, cuando tuve que regresar al trabajo, después de los terribles acontecimientos, la vida era otra, a mi me daba terror tomar el metro, cualquier movimiento exagerado me hacia saltar, tenia unas ganas incontrolables de quedarme en cama oculta bajo las sabanas y es como si de golpe, todo el miedo que no habia tenido en años se me agolpara en el cuerpo.
A partir de una noche de noviembre, cada vez en más normal escuchar las sirenas de los coches patrullas, las cuales yo no recuerdo haber escuchado antes. Es normal ver a los militares paseando por las estaciones de trenes o calles importante, pero lo peor es que por acto reflejo todo el mundo abre las bolsa y el abrigo cuando quiere entrar a algun lugar, como si eso no fuera una intromision a la vida privada sin precedente.
Yo me pregunto si este miedo con el que he aprendido a vivir y el coraje que me da tener que hacerlo es producto de saber que esto puede ser peor, por que ya he vivido en una sociedad donde la violencia es tal que te pueden matar por un celular viejo, o por no satisfacer las espectativas de un asaltantes, donde la vida no vale nada o es mayor el miedo de todas aquellas personas de mi generacion que han crecido aqui, aun más cuidadas y ajenas de la inseguridad y que ven su burbuja caerse y entonces además del miedo a la violencia, le tienen miedo al futuro y lo que este traiga y en que evolucione.
Finalmente Paris, siempre sera Paris, no es le primera vez que se ve golpeada por la violencia de la radicalización, pero para mi cada vez se vuelve más dificil sentir nostalgia de mi paz mental, del sentimiento falso de seguridad que me embargaba al deambular por su calles o al estar en el metro.