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miércoles, mayo 19, 2010

Fechas de caducidad.

Esta vida esta llena de fechas limite, desde consumir esa preciada lata de duraznos en almíbar, hasta la entrega del trabajito final de clase pajaritos. Nuestro humor no puede ser distinto, la alegría caduca dejando paso a las quejas y lo que antes fue soleado ahora es sofocante, lo que podría ser la excusa perfecta para quitarse la ropa solo es el causante de envejecimiento prematuro.
Caduca la salud bucal y hay que ir a ver al terrorífico ser de bata blanca que se llama dentista, ese que irónicamente te da paletitas cuando termina la tortura. Caduca la anestesia y la tarjeta de puntos de la tienda.
Poco a poco caduca la primavera y va llegando el verano, con sus tardes calurosas y sus noches lluviosas y ese pensamiento se lleva las quejas lejos, lejos. Y entonces uno se tira en la cama a soñar y  se mezcla la realidad con la fantasía, los recuerdos con las esperanzas, por que toda espera también tiene fecha de caducidad.
Por que los besos no caducan, los abrazos, los mimos, los apapachos y las mordidas tampoco.



lunes, noviembre 23, 2009

Mi primer principe azul

Cuando yo era pequeña e iba a las comidas familiares de los amigos de trabajo de mi papi solía ser la única niña entre una banda de escuincles mal educados y que se aprovechaban. Yo en condiciones normales los hubiera puesto en su lugar (y algunos después de varios años lo hice), pero en mis lindos vestiditos esponjosos, mis zapatitos de charol y mi listón en el cabello formando un moñito en un peinado sin nada fuera de lugar, me era imposible correr, golpear, incluso pellizcar. Lo único socialmente aceptado era que yo corriera a acusarlos con sus papás o llorara hasta que algún adulto se diera cuenta que me estaban maltratando.
Por supuesto no contaba con mi hermano para defenderme, por que generalmente estaba en otro asunto y por que en esa época tenía la loca creencia de que yo debía de aprender a defenderme. Un día estaba yo con mi vestidito de marinerita, con cuello en V, en azul y blanco meciendome placidamente en un columpio y llegaron esos malvados niños a empujarme con fuerza para que el columpio fuera más rápido y más alto, lo que no sabían era que la velocidad y la altura no me daban miedo. Ellos se reían de su mal obra cuando aparecio debajo del sol la imagen del caballero perfecto. Un chico alto, blanco, de cabello castaño, cuyos ojos parecian delineados de lo espesas que eran sus pestañas que se bajaba de un caballo blanco (su padre tenía un mustang) que corrió a poner a los chicos en lugar, detuvo el columpio, me pregunto si estaba bien y ante mi respuesta afirmativa, me dio un beso en la mejilla y me dijo que era muy valiente.
Ese beso fue la promesa de amor eterno de todo principe de los cuentos de hadas. A partir de ese momento en todas las comidas, él me cuidaba y jugaba conmigo, aún cuando era bastante mayor. Él era un chico de secundaria y yo aún creía en los reyes magos, crecimos juntos y como todo buen principe azul de realidad me rompio el corazón eldía que me abrazo fuertemente y me dijo que era su hermanita, que no tenia de que preocuparme por que él siempre estaría ahí para cuidarme y me presento a su novia.
Pase años traumada con ese hecho, incluso evite ir a su boda por miedo de que me traicionara el sentimiento y terminara haciendo una imprudencia, ahora solo me queda el recuerdo de aquel caballero de corcel blanco que defendia a la damisela en apuros y que terminan el día con beso del más inocente amor.

martes, septiembre 08, 2009

Día en blanco


... o quizá es en negro?
Cuando me desperté mi intuición me advertía que de este día segurito poco sabría, no fue la alarma, lo que irrumpio en mi sueño, ni la ausencia de ganas de permancer en cama. Fue una necesidad urgente de hacerme bolita entre las sábanas y esperar que la batalla espasmódica en mis entrañas aceptara una tregua.
No eran ni las cinco de la mañana cuando me levante buscando distraer mi mente de la lucha constante en mi interior, pero mi esperanza de que esta pasara desapercibida se fue al trasto, cuando no me fue posible disimular la palidez de mi rostro, ni el temblor de mis piernas. Yo siempre he respetado los sudores fríos, esos mínimo tienen la decencia de no ser evidentes.
Yo estaba en una guerra y este mes no cabía duda que yo era la que la había pérdido, el primer intento de tratado de paz de esta noche había tenido un efecto vomitivo como contestación, por lo cual se fue por el excusado. Era la primera batalla de esta magnítud en mucho, mucho tiempo, tanto que ya me había desacostumbrado a pelear.
AL final, tuve que recurrir a la artilleria pesada y para las 5 am enviarón con mi total concentimiento grandes cantidades de drogas con efecto analgésico por la vía más efectiva, intravenosa, para que el ataque fue efectivo, eficaz, certero y semimortal.
A partir de ese momento, solo recuerdo que alguien me dijo que ya había ganado, aunque como en todas las guerras nunca se gana realmente, siempre hay bajas en ambos lados y eso hace a los dos bandos perdedores. Con esta idea cerre los ojos y para cuando la conciencia me regreso escuche a la lluvia golpear en el ventanal de mi cuarto y con la oscuridad pude imaginar que solo había sido un mal sueño, pero no mi reloj decia lo contrario, eran las 10 pm.
Como tanto otros, de este día solo recuerdo un difícil comienzo, un agotamiento extremo y un par de sueños que quisiera revivir

viernes, diciembre 21, 2007

Coincidencias

Hoy, justo minutos antes de ir rumbo al trabajo, vos preguntaste por las frases del interlineado de nuestra conversación.
Con el animo un tanto caído, la decepción a cuestas y las fechas decembrinas inundandolo me presente en mi "espacio formador de carácter"(mejor conocido como trabajo) para otro día más, tomando en cuanta que era el último antes de las muy anheladas vacaciones. Pensaba en mi, para no perder la costumbre, cuando aparecio en el umbral una chica, bien parecida, rubia, pidió un capuccino y se sento muy cerca de la barra. Concentrada en mis cabilaciones matutinas una vez cumplidas mis obligaciones me abstraje a un paralelo alterno, cual va siendo mi sorpresa al aterrizar de nuevo en este, al ver un par de sentidas lágrimas rodar por sus mejillas. No era un llanto abierto, un tanto hipócrita y teatrero, era un llanto interno, esos que simplemente te llegan en el lugar, sin esperarlo y que en lo persona duelen más. Es la acumulación de tantas cosas, que en olla de presión se niegan a escapar y solo cual valvula de escape se disfrazan en un par de tímidas lágrimas.
Veintemil historias se me agolparon en la mente, para justificar su llanto, y al final sin darme por vencida, solo decidí que ella también estaba decepcionada, tal vez de un hombre, tal vez de alguien cercano, tal vez de la distancia, tal vez de lo infranqueable y limitado del hombre, tal vez de la vida o peor aun, de si misma.
Al irse la despedí con una torpe sonrisa, que para mi encerraba un tanto de complicidad, por que por un instante quise estar en su lugar, por fin dejar salir ese par de lágrimas y aliviarme por un momento, pero el pudor y el sentido de responsabilidad de saber que no era el lugar ni la hora pudieron más. Eso solo significa que el límite no ha llegado y eso más que otras cosas suele asustar

martes, octubre 09, 2007

un vestido y un amor

Como ese tango en voz de Varela, compuesto por Paez, se sintió esta noche.
De repende la maleta se abrio y aparecio ese vestido, las medias de seda y el neglille para la ocación especial, que no llegara.
Volaron de tan lejos junto con el rizador, las esperanzas y los cigarrillos que al final aseguro se usaran, para que no lo se, pero de que los lucira no quepa la menor duda.
Cada uno tiene un ala, pero ¿de qué sirven separadas?
Si, ahora entiende que con su juventud viene la desesperación y la poca confianza en el futuro, pero también tiene que ver con el amor. Con las esperanzas rotas, con los sueños caídos y con los diez kilos de cosas que cargo para un vestido y un amor

sábado, diciembre 23, 2006

luna lunera

Luna lunera cascabelera,
ve y dile a mi amorcito
por Dios que me
quiera
Dile que no vivo de tanto padecer,
dile que a mi lado

debiera volver

Luna lunera cascabelera
ve y dile a mi amorcito por dios que me
quiera
dile que me muero que tenga compasión,
dile que se apiade de mi
corazón
Ay! lunita redondita que la espuma de tus luz
bañe mis
noches
Ay! lunita redondita dile que me has visto tu
llorar de
amor
luna lunera cascabelera
ve y dile a mi amorcito por dios que me
quiera
dile que me muero que tenga compasión,
dile que se apiade de
mi corazón°

Luna lunera, trio los panchos

viernes, diciembre 15, 2006

sillón de mi cuarto

El aire se respira, huele a tierra mojada. . . Creo que hay muebles karmaticos, cuyo destino esta definido en su creación como el sillón de mi cuarto, el cual siempre ha estado cerca de las ventanas y ha servido para dar consuelos.
Cuando pequeños nos tocaba a mi hermano y a mi sufrir un corte en la luz electrica de la casa corriamos a ese sillón que estaba junto a la ventana. No importaba en que lugar de la casa estuvieramos, sabiamos que ese era el punto de reunión y con suerte estarian los siempre cálidos brazos maternos esperandonos. Era ahi donde soliamos ver las gotas de lluvia correr por las ventanas y desde donde nos observaban cuando saliamos a la calle a jugar.
El día que se cambio la sala, fue a dar a uno de los cuartos cuya ventana da a uno de los patios, pero ahí no fue valorado, hasta que por azares del destino fue a parar a mi cuarto donde sus acoginados respaldos y su peculiar olor abririan un nuevo capitulo en su ciclo de vida util y en el reacomodo de los muebles quedó frente a mi ventana, donde el tiempo se para ahí, pues ahí encuentro la paz...donde planeo ese soñado viaje por que hay tanto por recorrer, tanto por concocer y el mapa se hace pequeño, me ha acurrucado mientras leo, a donde voy aun ahora cuando la luz se va y no hay nadie en casa, a veces perchero, pero la mayoria de las veces el lugar donde mis cavilaciones nocturnas encuentran alivio, pues volteo a la ventana y encuentro a veces a la luna, otras solo nubes y si tengo suerte un par de estrellas.
Actualmente sirve para redactar cartas que paran en la basura por no encontrar las palabras precisas y que cansada por la frustración volteo al cielo buscando la luna, pues aunque salga en diferentes husos horarios es la misma y bien puede ser uno de nuestros tantos jardines.

°sillón de mi cuarto, Soda

lunes, diciembre 04, 2006

Parecerme a mi papá

Nunca conocio mejor café que aquel del que solo llegaba a saborear el último trago, en las noches que cansada de esperar veía recompensados sus desvelos al ver cruzar por el umbral de la puerta ese ser de imponente estatura. El sueño se desvanecia y corria a ayudarle a quitarse el saco y la corbata, bajaba sus pantuflas mietras oía los gritos de -¡No te pongas la ropa mientras subes o bajas las escaleras!.

Y es que disfrazada con ese saco que la cubria casi por completo y esas corbatas que nunca aprendio a anudar era la viva imagen de Tontín (uno de los siete enanos de Blancanieves) pero ella se sentía como el ser más omnipotente. Sentía esa ropa y ese olor le conferian un aura de seguridad. Al preguntar la maestra en la escuela que querían ser de grandes, las niña de clases se debatían entre ser madres, maestras o doctoras, ella se levantaba y respondia con toda la convicción que a sus 6 años era capaz- Yo quiero ser como mi papá. Su corbata y sus zapatos me pondre y me ire como él a trabajar en la Ford.
Conforme el tiempo fue pasando las actividades de su vida juntos fueron cambiando, de los libros de cuentos de hadas paso a leerle la Iliada y la Odisea. Como olvidar el placer sintió el día que la subió al carro, después de un rato paro frente a una libreria, entraron juntos y soltandola de la mano le dijo- Escoge lo que quieras, que esta día yo invito. No sabría que esas palabras sería como decir en voz alta una condena con la que aun carga, pero que no parece del todo desagradarle pues siempre la insita a encontrar ESE libro. Dejaron de coleccionar arañas los domingos en el parque, para llevarla a los entrenamientos a las seis de la mañana. Nunca pudo enseñarla a andar en bicicleta, pero su calma habitual se vio trastocada el día que al enseñarla a manejar, la nena tuvo a bien subir el carro a una banqueta, razón por lo que ella recibió el tercer grito de su parte en todo lo que llevaba de vida. Estos cambios fueron buenos, pero no por eso deja de extrañar esos días en que soleada la tarde y ella con su habitual gripa recibía cucharadas de helado a escondidas de los ojos maternos, ni el cuidado constante de sus ojos que la seguian de un lado a otro y que le juraban que no importaba que hiciera él estaría ahí para levantarla. Supone que es por que confía en ella actualmente, se esmero en su educación y le enseño cuanto creía importante, aunque aun se reserve un par de secretos.
Aun ahora cuando le toca aprender lecciones con los golpes de la vida tienes ese lugar a donde correr y refugiarse, ese que espacio entre sus brazos que la estrechan a su pecho hasta ser capaz de oir sus latidos, donde aspira hondo y ese olor le trae la paz que busca y recuerda cuando en aquel ensayo de la primaria escibió:

COMO ME GUSTA HACER LAS COSAS QUE HACE MI PAPÁ . A MI ME GUSTARíA MUCHO SER COMO MI PAPÁ POR QUE EL ES BUENO Y YO QUIERO MUCHO A MI PAPÁ.
Quiero parecerme a mi papá, Topo Gigio

viernes, octubre 13, 2006

La lluvia sucede en el pasado

En esta noche me acabó de escabullir de entre tus brazos para escribir estas palabras.
Frente a la ventana con el ordenador ante mi me pongo los audífonos y el reproductor de Windows empieza a escoger la canción, mientras espero que se abra el archivo oigo como la lluvia golpea intermitente en el vidrio la cual es demasiado sugerente.
Comienza con las nubes a lo lejos avisando en primera instancia que lloverá, un olor comienza a surgir en el aire y el viento se carga de ráfagas que hacen vibrar al cuerpo y le avisan que algo exterior comienza a acercarse; las primeras gotas caen en las manos y la cabeza, alzando la cara caen en la boca que entreabierta nos deja saber el sabor de esa agua. Las gotas cual caricias van recorriendo el cuerpo poco a poco, lentamente deslizándose y adentrándose en todos los recovecos hasta empapar. Una vez húmeda penetra en el cuerpo provocando una sensación de felicidad y euforia que embarga cada centímetro, pensar que todo esto es derivado de saber que se hace algo que por lo general las madres prohíben a sus hijos, como es empaparse. Tiene el encanto de las cosas prohibidas, misteriosas pero termina metiéndose a bañar con agua caliente y frotando en cuerpo con alcohol al salir. Es curioso como nunca se siente frío, es más el calor embarga el cuerpo. El olor a tierra mojada se impregna al cuerpo quedando y ayudando a la memoria cuando la lluvia a cesado y el suelo se ha secado.
Todo eso se piensa en los dos minutos que tarde en sonar:

"...Bruscamente la tarde se ha aclarado porque ya cae la lluvia minuciosa.¿Cae
o cayó?, la lluvia es una cosa que sin duda sucede en el pasado.

Quien la oye caer
ha recobrado el tiempo en que la suerte venturosa le reveló una flor llamada rosa y
el curioso color del colorado.

Esa lluvia que ciega los cristales alumbrará en
perdidos arrabales las negras uvas de una parra en cierto patio que ya no existe.
La mojada tarde me trae la voz, la voz deseadade mi padre que vuelve y que no ha
muerto."°


°Alberto Cortez, la lluvia sucede en el pasado

Un escalofrió me recorre el cuerpo y con un ritmo cadencioso me voy metiendo de nuevo en la cama, pero con un fingido sigilo que busca despertarte al amor, a los sueños y a esos jardines en los que solemos habitar más que a la realidad misma.