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lunes, febrero 21, 2011

Modestia

Estoy convencida que una gran muestra de inteligencia y prefesionalismo es la capacidad de conocer y aceptar nuestras limitaciones. No solo como seres humanos, sino en el papel que desempeñamos en los lugares formadores de carácter que algunos llaman trabajos.
En decir, que es más profesional asesorarse y pedir ayuda que hacer cosas sin sentido, mal hechas o inutiles para los propositos que son requeridas por el simple hecho de que el orgullo es mayor y se sufre de una incapacidad a aceptar que quiza no somos lo más aptos con la serie de conocimientos adecuados para realizar el trabajo.
Pedir ayuda no es motivo de vergüenza, es una forma de aprender, tener la suficiente modestia para aceptar que no se sabe todo en este mundo -tú si, pero eres otro asunto :*- y que la experiencia muchas veces es más valiosa que el titulo reluciante.
Es así que los seudoprofesionales carentes de la modestia sufiente para reconocerse incapaces de funcionar en ciertas areas deberian ser reconocidos públicamente para ver si de esta forma empiezan a tomar en cuenta otras opiniones y se bajan de su nube.

miércoles, septiembre 23, 2009

Petitmal

Petitmal, es un episodio de interrupción de las funciones cerebrales causado por una actividad eléctrica anormal. Se caracteriza por una abrupta y corta pérdida de concencia o algún otro tipo de cambio drástico en el comportamiento.
Si buscando uno puede encontrar justificación fisiológica incluso a las acciones incoherentes, absurdas e insultantes de los demás.
Lo malo es cuando uno se encuentra con personas que sufren de episodios, sino que viven permamenentemente en este mal

lunes, agosto 17, 2009

Pensamientos

Alguna vez un profesor en la carrera nos dijo que siempre plasmabamos las palabras para ser leídas, aunque solo fuera por nosotros mismo. Que era una forma de dejar constacia de lo que pensabamos y que en ese sentido, debiamos ser muy cuidadosos cuando de escribir algo se tratara.
Hurgando en los archivos del museo el día de hoy me tope con una linda prosa, no se de quien sea, ni para quien, no se si tenía algún proposito específico. No creo que haya sido escrita para que yo la encontrara varios años después y me hiciera sonreir, pero la transcribo aquí con todo el respeto a ese autor anónimo:

O tal vez ese viento que me saca del aburrimiento.
Pero siempre seguirá siendo la luna, el claro de luna que me sigue, iluminando a franis de la ventana o ahora reflejado, en una noche oscura del puerto, en el mar el mar tropical de Toña de Noire.
Mira que es difícil sacarte esta noche de la memoria con la luna regrandota como una pelotota alumbrando el callejón.
Porque en el que tengo qué tengo?, vamos a ver siempre cuanto tu sentido del humor y nuestras llamadas, el pan nuestro que aunque no nos alimenta al menos a mí me mantiene.
Por largos que sean los kilómetros e interminables los breaks te siento como al amarte de toda la vida

martes, agosto 11, 2009

Pisadas



No me gustan las pisadas pastosas, esas que son pesadas, cansadas, sin ritmo y que solo denotan la pocas ganas de separar los pies del suelo.
Quizá por eso me gustan los tacones de aguja, por que cuando uno los sabe usar, debe llevarlos con cadencia: una mezcla de ritmo y equilibrio. Cada paso con ellos es firme, alertan de su paso por el mundo.
Aúnque las zapatillas deportivas también pueden ser sigilosas, agiles, sirven para el acecho y en mi caso, jamás saben estar sin echarse a correr. Se amoldan al pie y lo conducen con velocidad y precisión.
Pero que pasa cuando te encuentras en una multitud que te obliga a ir a su paso, que te contagían su apatía, su poco entusiasmo por montarse sobre el asfalto. No queda más remedio que pensar en una rítmica canción y marca el paso propio, así uno termine chocando con la gente, eso es siempre mucho mejor que acompasar las pisadas al común denominador